De La Voz Argentina a “La Cúpula”: quién es Alan Lez, el artista del Team Lali que no para de crecer


Música, grandes escenarios y nuevos desafíos marcaron un recorrido que ahora lo encuentra como protagonista del espectáculo de Flavio Mendoza.
De La Voz Argentina a "La Cúpula": quién es Alan Lez, el artista del Team Lali que no para de crecer
Hay momentos que cambian una vida para siempre. Para Alan Lez, ese momento llegó en 2025, cuando decidió dejar atrás su trabajo como diseñador gráfico en agencias para animarse a perseguir de lleno aquello que siempre había llevado dentro: la música.
Con 30 años y nacido en la zona oeste de Buenos Aires, Alan llegó a La Voz Argentina dispuesto a mostrar su talento. Lo que comenzó como una oportunidad para cantar frente a millones de personas terminó convirtiéndose en el punto de partida de una carrera que, desde entonces, no dejó de crecer. Su voz, pero también su sensibilidad, su personalidad y un carisma difícil de ignorar, lo llevaron hasta la gran final del reality como integrante del equipo de Lali Espósito.
Aquel momento marcó un antes y un después. Porque Alan no solamente había conseguido llegar hasta la instancia decisiva de uno de los programas musicales más importantes del país: había logrado que el público conociera a un artista con una identidad propia y una enorme capacidad para desenvolverse sobre un escenario.
Después de la final, lejos de conformarse con lo conseguido, Alan convirtió aquella exposición en el impulso necesario para construir su propio camino.
A fines de 2025 comenzó a llevar su música por distintas provincias del país, cerró el show de la Marcha del Orgullo en Buenos Aires y protagonizó uno de esos momentos que alguna vez parecían lejanos: fue elegido para telonear a Lali Espósito en el estadio Vélez Sarsfield.
El crecimiento continuó durante 2026. Alan formó parte de la primera edición del Billboard Summer Festival, presentó los primeros cortes de una nueva etapa compositiva con “Prendimos La Luz” y “Me Gustas Mucho”, y siguió recorriendo el país con su tour 25/7, que tuvo su gran cierre en Niceto Club.
Cada uno de esos escenarios fue una nueva oportunidad para demostrar que lo ocurrido en La Voz Argentina no había sido producto de una casualidad. Había talento, pero también una enorme capacidad de trabajo y, sobre todo, una búsqueda constante por crecer como artista.
Porque si algo distingue a Alan Lez es justamente su versatilidad. Puede emocionar desde una canción, sostener un escenario con la energía de un performer y, al mismo tiempo, asumir nuevos desafíos que lo llevan mucho más allá de la música.
Y ese talento para transformarse es precisamente el que ahora lo encuentra frente a uno de los desafíos más importantes de su carrera.
El presente lo tiene como una de las figuras de “El Príncipe Feliz, Corazón Dorado”, el espectáculo que ya se estrenó en La Cúpula, el nuevo e imponente proyecto de Flavio Mendoza en Puerto Madero.
La propuesta combina música, teatro, danza, acrobacia y artistas aéreos dentro de un universo inmersivo pensado para toda la familia. Una experiencia que busca romper con los formatos tradicionales del entretenimiento y que tiene a Alan en uno de los roles centrales: interpreta al Príncipe Feliz.
En escena comparte la historia con Nacho Pérez Cortez, quien encarna a Dedalo, y Valen Podio, en el papel de la golondrina. Juntos forman parte de una producción que apuesta por la espectacularidad y que representa para Lez un desafío completamente diferente a los escenarios musicales que venía transitando.
Y justamente allí vuelve a aparecer una de las características que definieron su recorrido desde el comienzo: su capacidad de adaptarse.
El artista que un año atrás emocionaba al público desde las pantallas de La Voz Argentina ahora se pone en la piel de un personaje y se sumerge en una puesta de gran despliegue visual. Una nueva faceta que le permite demostrar que su talento no tiene un único formato.
Mirar el recorrido de Alan Lez permite entender que la final de La Voz Argentina no fue una meta, sino el comienzo de todo lo que vendría después.
Desde aquel escenario televisivo hasta Vélez, desde sus primeras canciones hasta Niceto Club y ahora desde la música hacia el universo teatral y circense de Flavio Mendoza, cada paso significó una nueva versión del artista.
El diseñador gráfico que un día decidió animarse a cantar hoy protagoniza una de las grandes apuestas del entretenimiento argentino. Y en el medio construyó algo todavía más importante: una identidad propia.
Su talento vocal fue la puerta de entrada, pero su carisma, su sensibilidad y su versatilidad fueron los elementos que le permitieron sostener el camino. Alan Lez entendió que llegar a una final podía ser apenas el primer capítulo y que, después de las luces de la televisión, había que salir a buscarlas en otros escenarios.
Hoy esas luces lo encuentran en La Cúpula, frente a un nuevo público y con un personaje que le permite explorar una faceta diferente.
La historia que comenzó con un joven de la zona oeste de Buenos Aires que se animó a cambiar su vida para cantar continúa ahora sobre un escenario de grandes dimensiones. Y todo indica que aquella final que alguna vez pareció el punto más alto de su carrera era, en realidad, el comienzo de un camino que todavía tiene mucho por contar.

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