El pueblo mágico de la Quebrada de Humahuaca que siempre vale la pena volver a visitar


Es uno de esos destinos de Jujuy que combinan naturaleza, cultura y tranquilidad durante todo el año.
El pueblo mágico de la Quebrada de Humahuaca que siempre vale la pena volver a visitar
La provincia de Jujuy guarda algunos de los paisajes más impactantes del norte argentino y, dentro de la famosa Quebrada de Humahuaca, aparecen pequeñas localidades que conservan una identidad muy marcada. Una de ellas es un pueblo rodeado de montañas que parece cambiar de color según la hora del día.
Con alrededor de 4.000 habitantes, la localidad mantiene el ritmo tranquilo de los pueblos del norte y ofrece una alternativa ideal para quienes buscan unas escapadas alejadas del turismo masivo. Su nombre tiene origen aimara y suele traducirse como “el otro año”, mientras que sus calles, construcciones tradicionales y paisajes reflejan buena parte de la cultura de la región.
Uno de sus grandes símbolos es la Paleta del Pintor, una formación montañosa en la que se combinan diferentes tonalidades generadas por procesos geológicos ocurridos durante millones de años. Al amanecer y, especialmente, durante el atardecer, los colores se vuelven todavía más intensos y forman una de las postales más reconocidas.
La Paleta del Pintor es una parada obligatoria. Se puede observar desde diferentes puntos del pueblo y sus alrededores, aunque las últimas horas de la tarde suelen regalar las mejores vistas por el efecto de la luz sobre los cerros.
También vale la pena acercarse a la Posta de Hornillos, un sitio histórico vinculado con el antiguo camino colonial que conectaba el Alto Perú con el Virreinato del Río de la Plata. Actualmente funciona como espacio cultural y permite conocer más sobre la historia de esta región de Jujuy.
Otro punto destacado es el Antigal de Hornillos, donde se conservan vestigios arqueológicos vinculados con antiguas comunidades de la zona. A esto se suma el Cementerio Nuestra Señora del Carmen, ubicado sobre una elevación y reconocido por sus particulares construcciones funerarias.
Entre las otras propuestas que ofrece Maimará aparecen el Puente Natural, ubicado a pocos kilómetros de la localidad; los cultivos y viñedos de San Pedrito; el Antigal Iruyto; la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria y el antiguo Molino de Chicapa, construido en 1888.
Además, el pueblo mantiene vivas muchas celebraciones populares y tradiciones andinas, por lo que recorrerlo también permite acercarse a la cultura, la gastronomía y las costumbres que caracterizan a la Quebrada de Humahuaca.
Maimará se encuentra en el departamento de Tilcara, provincia de Jujuy, dentro de la Quebrada de Humahuaca. Está ubicada aproximadamente a 80 kilómetros de San Salvador de Jujuy y muy cerca de otros destinos turísticos reconocidos de la provincia.
Desde Buenos Aires y otras regiones del centro del país se puede llegar por las Rutas Nacionales 9 y 34. Otra alternativa es viajar en avión hasta San Salvador de Jujuy y continuar desde allí por vía terrestre.
Desde la capital jujeña también existen servicios de transporte público hacia la Quebrada. El recorrido hasta Maimará demanda alrededor de dos horas, dependiendo del servicio y las condiciones del camino.
Su ubicación permite incorporarla fácilmente a un recorrido por otros destinos cercanos, pero también dedicarle una jornada completa. Entre sus paisajes, historia y tranquilidad, Maimará se mantiene como uno de los pueblos de la Quebrada que siempre vale la pena volver a visitar.

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