Turismo: el fascinante pueblo de Brasil con calles de arena donde su clima sorprende


Ete pequeño destino del nordeste brasileño combina playas extensas, cocoteros y calles cubiertas de arena
El fascinante pueblo de Brasil con calles de arena donde su clima sorprende
Brasil cuenta con destinos que todavía se mantienen alejados de los grandes centros turísticos y ofrecen una alternativa para quienes buscan playas tranquilas, naturaleza y un ritmo mucho más relajado.
Este pueblo llama la atención por sus calles de arena, casas bajas, pequeñas posadas y cocoteros. A diferencia de otros balnearios brasileños, no predominan los edificios altos ni los grandes complejos hoteleros, lo que permite conservar una atmósfera tranquila y sencilla.
Otro de sus principales atractivos es el clima. Las temperaturas se mantienen elevadas incluso durante el invierno y en julio las máximas medias pueden acercarse a los 29 o 30 grados, mientras que agosto suele presentar jornadas todavía más secas y soleadas. Por eso, es una alternativa interesante para quienes buscan escapar del frío y disfrutar de unos días junto al mar.
La playa es una de las protagonistas del destino. La costa se extiende frente a una amplia bahía rodeada de palmeras y cuenta con sectores de aguas tranquilas donde se puede pasar buena parte del día descansando y disfrutando del paisaje.
El viento también convirtió a esta zona de Ceará en un lugar elegido para realizar kitesurf y windsurf, principalmente desde agosto. Sin embargo, las actividades no terminan en el mar: desde el pueblo se pueden organizar excursiones para recorrer dunas, lagunas, manglares y otras playas cercanas.
Una de las excursiones habituales lleva hasta Moitas, una comunidad costera atravesada por el río Aracatiaçu. Allí se realizan paseos en embarcaciones por manglares y bancos de arena, en un entorno estrechamente relacionado con la pesca y las actividades tradicionales de la región.
También es posible realizar recorridos por la costa en vehículos preparados para circular por caminos de arena, una alternativa para conocer lagunas naturales, miradores y rincones menos transitados. Para llegar hasta algunos de estos puntos alejados es recomendable contratar un traslado local o utilizar un vehículo adecuado.
La gastronomía completa la experiencia. En el centro y cerca de la costa existen restaurantes donde predominan los pescados y mariscos, aunque el crecimiento del turismo también permitió la llegada de cafeterías, bares y otras propuestas gastronómicas.
Icaraizinho de Amontada está ubicado en el estado de Ceará, en el nordeste de Brasil. Se encuentra aproximadamente a 200 kilómetros de Fortaleza y ocupa un punto intermedio entre la capital del estado y Jericoacoara.
Para quienes llegan desde Argentina, una de las alternativas es viajar primero hasta Fortaleza y continuar el recorrido por carretera. Desde allí, el trayecto hasta Icaraizinho demanda aproximadamente tres horas, aunque el tiempo puede variar de acuerdo con las condiciones del camino.
Otra posibilidad es utilizar como punto de llegada el aeropuerto de Jericoacoara, ubicado a menor distancia. Una vez en la región, se puede continuar mediante traslados privados o servicios locales.
Con temperaturas cálidas, playas rodeadas de cocoteros y calles de arena, Icaraizinho de Amontada aparece como una opción diferente dentro de Brasil para quienes prefieren unas vacaciones tranquilas y en contacto con la naturaleza, lejos del movimiento de los balnearios más concurridos.

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